Una vez me preguntaron como me excitaba. Yo lo tomé como una pregunta general, aunque obviamente no lo era. Y contesté de manera general porque al fin y al cabo se reduce a lo mismo.
Una necesita estimulación desde todos los sentidos.
Escuchar lo que una quiere escuchar; ya sea esa canción que te hace saltar y cantar y bailar desaforadamente; los sonidos de la naturaleza salvaje y cruda; o las palabras que se oyen tanto desde el oído como desde los ojos o el cerebro, que liberan endorfinas que dilatan y derriten el corazón.
Ver las imágenes de paisajes nevados o del mar infinito; esas del videoclip que trae tantas reminiscencias cada menos de un segundo; o mismo del simple tintineo de la ventana de msn de la persona con quien necesitas hablar.
Degustar ese plato exquisito; el agua fría para calmar una tormenta de sed; o el delicioso sabor de un beso.
Oler el aroma del café recién molido; del aire puro en la cima de la montaña; del perfume de las personas que más querés.
Sentir ese cosquilleo en los dedos cuando manos ajenas acarician tu mejilla, tu pelo, tu cuello o tu cuerpo; el refrescante viento o la orgásmica lluvia en tu cara; la tibieza envolvente del agua de una bañadera.
Pero estos cinco sentidos, separados o juntos, no alcanzan, por aquello que nos diferencia del resto de los animales. Se necesita un plus, que es ese deseo imperioso de olvidar los problemas de uno, de los complejos y complejidades creadas por el pensamiento, esas trabas al regocijo egoísta que uno se genera autodestructivamente. Es menester la liberación de la mente para cultivar el instinto animal.
Cuando todo eso confluye hacia a la punta de la pirámide y da riendas sueltas a la imaginación, otorgándole un poder infinito al pensamiento, se traduce efímeramente en el organismo entero. Una energía de origen confuso pero totalmente real se apodera de uno y genera omnipotencia y, ergo, indiferencia ante todo. La mente se ríe a carcajadas porque tiene el mejor humor que puede tener. Y se siente una implosión de todos esos sentidos.
pd: no sé de donde viene esta osadía totalmente ajena a mí... quizás el insomnio me genera excitación textual... jaaaaa...